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PACTO DE NAVARRA
Acuerdo por la Paz y la
Tolerancia
Firmado en Pamplona el 7 de octubre de 1988
La paz es objetivo esencial de la actividad política,
imprescindible para alcanzar la felicidad de los ciudadanos. Sin embargo
subsisten los conflictos y la paz sigue siendo una aspiración.
La democracia es el régimen que sostiene la renuncia
a la fuerza bruta y la institucionalización de la voluntad mayoritaria
como sistema de dirimir los conflictos de la sociedad. La democracia,
como la paz, no es un estado sino una aspiración y tarea permanente.
El terrorismo, por el contrario, lejos de representar
la voluntad popular, desprecia las libertades individuales y colectivas,
socava el fundamento mismo del orden jurídico y significa la radical
negación de la soberanía popular. Esta se ha manifestado
libremente en favor de la democracia y de la convivencia pacífica,
que constituyen el medio y el fin deseado por todos.
El terrorismo, además de producir la muerte y
desolación, atentando contra el primero de los derechos humanos,
el de la vida, deja penosas secuelas civiles y morales entre los vivos:
el fanatismo e intolerancia de quienes justifican y exaltan la violencia
y tiñen la contienda política de actitudes amenazantes y
coactivas; el temor de los amedrentados por el acoso de los violentos,
escépticos ante los valores democráticos y remisos a toda
llamada a la participación ciudadana; Ia intolerancia de signo
contrario, la de quienes tienden a responder irracionalmente a la irracionalidad
y hasta propugnan combatir el terrorismo con medios terroristas.
Los partidos políticos firmantes de este documento,
representantes y vehículos fundamentales de la participación
política, constatamos que, junto con los demás problemas
que padece nuestra sociedad, el terrorismo, que no afecta únicamente
a nuestra comunidad y cuya solución no depende exclusivamente de
Navarra, es un obstáculo fundamental para la convivencia democrática.
El actual marco jurídico la Constitución
Española, la Ley de Reintegración y Amejoramiento del Régimen
Foral de Navarra, garantiza la defensa y consecución de cualquier
objetivo político y posibilita los cauces de participación
a los ciudadanos para hacer valer sus idearios políticos, incluida
la defensa de ideas no recogidas en la actualidad en el ordenamiento constitucional
vigente.
Los partidos políticos de Navarra firmantes de
este acuerdo, identificados en la voluntad común de promover la
paz y la tolerancia, somos conscientes de que esta tarea corresponde a
la sociedad en su conjunto, y de que para ello es necesario reforzar los
cauces que permitan expresar ese propósito y alcanzar tales objetivos.
Nuestro esfuerzo colectivo por la paz y la tolerancia
aspira a integrar todos los proyectos políticos y todas las ideologías
que se reconozcan en estos valores de respeto de la voluntad popular y
de rechazo a la utilización de la violencia.
Por todo ello los partidos políticos firmantes
suscribimos el siguiente
ACUERDO
Primero: Reafirmamos nuestro apoyo
al actual Estado Democrático de Derecho, basado en la soberanía
popular, expresada mediante el sufragio libre, como marco jurídico
que garantiza la defensa de las libertades y el ejercicio del pluralismo
político, social, económico y cultural.
Segundo: Proclamamos la legitimidad
de toda idea o proyecto político, siempre que no se apoye en la
utilización de la violencia. Nuestro sistema democrático,
permite la defensa y, en su caso, la incorporación al ordenamiento
jurídico de cualquier reivindicación que quiera plantearse.
En consecuencia, y sin perjuicio de nuestro propias convicciones, manifestamos
nuestro respeto por los diferentes proyectos políticos que en relación
con la configuración institucional de Navarra coexisten en nuestra
sociedad.
Tercero: Rechazamos la utilización
de la violencia como método de consecución de objetivos
políticos, entendiendo que el terrorismo, además de constituir
una práctica éticamente execrable y de acarrear desastrosas
consecuencias de todo orden a quienes lo sufren, representa la expresión
más dramática de la intolerancia, el máximo desprecio
a la voluntad popular y un importante obstáculo para la satisfacción
de las aspiraciones de los ciudadanos. En consecuencia con lo anterior,
aquí y ahora, expresamos nuestro más firme rechazo a la
violencia de ETA, exigiéndole el abandono inmediato y definitivo
de la misma. Asimismo rechazamos el fanatismo e intolerancia de quienes
justifican y exaltan la violencia y tiñen la contienda política
de actitudes y actuaciones amenazantes y coactivas.
Cuarto: Hacemos un llamamiento a quienes
ostentando representación parlamentaria, no ejercen sus derechos
y obligaciones inherentes a la misma, para que, al igual que el resto
de los partidos, rechacen la violencia como método de actuación
política, asuman sus responsabilidades institucionales y defiendan
desde ellas sus propios planteamientos políticos, en confrontación
y debate con los otros representantes de la soberanía popular.
Quinto: Nos reafirmamos en el principio
democrático irrenunciable de que las cuestiones políticas
deben resolverlas los representantes de la voluntad popular. Ningún
grupo terrorista, ni ningún partido político que apoye la
práctica de la violencia o se sostenga en ella para conseguir sus
fines, está Iegitimado para erigirse en representante del pueblo
de Navarra. En consecuencia, rechazamos toda posibilidad de que ETA, o
cualquier organización respaldada por la misma, sea reconocida
en negociaciones políticas que pretendan condicionar el desarrollo
libre del sistema democrático en general y el propio de Navarra
en particular. Sólo la voluntad de nuestro pueblo puede orientar
el presente y el futuro de Navarra. Por eso manifestamos nuestra seguridad
de que ETA y sus defensores nada han de obtener mediante la violencia
y la intimidación y de que Navarra continuará progresando
asentada en sus instituciones democráticas y regida por la voluntad
de sus ciudadanos.
Sexto: Expresamos nuestro convencimiento
de que la acción policial, la colaboración internacional
entre los gobiernos y entre los distintos poderes judiciales, constituyen
elementos indispensables en la tarea de prevenir nuevos atentados y evitar
la impunidad de quienes los han cometido, todo ello desde el respeto escrupuloso
a los derechos humanos y a los principios que rigen el derecho internacional.
Al mismo tiempo, en una solución dialogada para la conclusión
definitiva de la violencia, apoyamos Ia aplicación de medidas de
reinserción para quienes abandonen el uso de la misma.
Séptimo: Sostenemos que las
instituciones deben prestar todo su apoyo a aquellas personas que sufran
los efectos de la violencia. Esa ayuda debe ser expresión de solidaridad
hacia los afectados al tiempo que firme réplica humanitaria que
testimonie la actitud de la sociedad frente a las agresiones del terrorismo.
Octavo: Manifestamos nuestro más
firme convencimiento de que la sociedad civil debe articular y protagonizar
sus propios sistemas de rechazo pacífico a la violencia. En consecuencia,
invitamos a todos los ciudadanos a una más activa participación
política y social desde el diálogo y el respeto a todas
las ideas.
Noveno: A fin de desarrollar los objetivos
expuestos en el presente documento, acordamos la creación de una
Comisión integrada por representantes de los partidos firmantes
para que, con asistencia de la representación del Gobierno de Navarra,
elabore un programa de acciones concretas en defensa de la paz y de la
tolerancia cuya ejecución se encomendará al propio Gobierno.
A la Comisión le corresponderá asimismo, la evaluación
de la eficacia y de los resultados del programa acordado y procederá,
en su caso, a su actualización.
Décimo: Finalmente, solicitamos
al Parlamento de Navarra, a los Ayuntamientos y Concejos, a las organizaciones
sociales, económicas, culturales, deportivas, y a todos los ciudadanos,
que presten su apoyo al presente acuerdo.
Como prueba de conformidad con el presente Acuerdo,
lo firman, en el Palacio de Navarra, a 7 de octubre de 1988.
Por EE: Ramón Arozarena Sanzberro
Por AP: Ángel Ciprés
Por PL: José Ignacio López Borderías
Por DC: Jaime Ignacio del Burgo
Por CDS: Pablo García Tellechea
Por UPN: Jesús Aizpún Tuero
Por PSN-PSOE: Jesús Malón Nicolao
Presidente del Gobierno de Navarra: Gabriel Urralburu Tainta
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