| EXPOSICIÓN ITINERANTE "LA GUARDIA
CIVIL DEL AYER" |
HISTORIA DE LA GUARDIA
CIVIL.
INTRODUCCIÓN.
La
Guardia Civil, consciente de la importancia de conservar y transmitir
a la sociedad lo más destacado de su historia, ha organizado
una exposición itinerante, donde queda plasmado el buen hacer
y el espíritu de servicio de la Institución a lo largo
de sus más de 155 años de existencia.
Si la historia y los hechos de una Institución
quedan reflejados en los libros, los escritos oficiales y las crónicas;
su espíritu queda reflejado y atrapado para siempre en las
fotografías y los objetos cotidianos. Los fondos de esta
exposición reflejan la amplitud de misiones y la labor diaria
del servicio y son un breve compendio de la historia de un Cuerpo
dedicado a dar seguridad y tranquilidad, a todo el que lo necesita,
por lo que se le concedió el título de Benemérita.
Uno de los objetivos que pretendemos con la itinerancia
de esta exposición por toda España, es ampliar el
conocimiento que sobre la Guardia Civil tiene la población
a la vez que recuperar, incrementar y completar paulatinamente estos
fondos documentales. Recopilaciones como esta son un estímulo
para recuperar, conservar y difundir todas aquellas fotografías,
documentos y objetos que configuran nuestra memoria histórica.
No debe importar que sean fotos o efectos familiares o correspondientes
a actos oficiales. Todo documento gráfico que se conserve
constituye un hito histórico en el que fundamentar nuestro
servicio en general, y a esta labor debemos contribuir todos.
En definitiva, la exposición sobre "LA
GUARDIA CIVIL DEL AYER" será un hito en la historia
de la Institución, que contribuirá a enriquecer la
memoria histórica del pueblo español. Esta exposición
ha sido posible gracias a las aportaciones de numerosos Guardias
Civiles y familiares, asi como del fondo documental del Servicio
de Estudios Históricos y del Museo de la Guardia Civil, sin
cuya colaboración no hubiera sido posible. La exposición
abrirá sus puertas de martes a domingo y festivos de 12'00
a 14'00 y de 18'30 a 21'00horas. Lunes cerrado. Visitas guiadas:
de martes a sábados a las 20.30 horas.
RESEÑA HISTÓRICA.
La
Guardia Civil es el primer cuerpo de seguridad pública de
ámbito estatal surgido en España. Su creación
se produjo a poco de comenzar el reinado de Isabel II y fue impulsada
por el gobierno moderado de González Bravo con el consenso
de las demás fuerzas políticas, que vieron la necesidad
que tenía el Estado liberal español de disponer de
una fuerza de seguridad pública para abarcar todo el territorio
peninsular y para hacer frente a la alarmante situación de
inseguridad generada por el bandolerismo que desde la Guerra de
la Independencia azotaba los caminos y campos del país. Aquélla
tuvo lugar a través de los decretos de 28 de marzo y de 13
de mayo de 1844, que configuraron un Cuerpo de seguridad pública
de naturaleza militar, dependiente del Ministerio de la Gobernación
en lo referente al servicio y del de la Guerra en cuanto a su organización,
disciplina, personal, material y percibo de haberes, centralizándose,
con una gran autonomía organizativa, en la Dirección
General (o Inspección General, según las épocas).
Para organizar la nueva Institución fue
designado el Duque de Ahumada, hombre de confianza del general Narvaez,
militar de prestigio, corte conservador, profundo conocedor de la
realidad española y "heredero" del primer proyecto
de seguridad de ámbito nacional concebido en 1824 por su
padre, el marqués de las Amarillas. Tomando como ejemplo
el modelo implantado en Francia con la Gendarmería y el existente
en Cataluña con los Mossos de Escuadra, Ahumada imprimió
su sello personal a la nueva fuerza, dotándola de una severa
reglamentación y de la famosa Cartilla, documento éste
que diseñó la idiosincrasia del guardia civil: fuerte
disciplina, capacidad de sacrificio, espíritu benemérito
y lealtad, características que le permitieron una gran eficacia
en la realización de las funciones que le fueron encomendadas,
lo que contribuyó a que los distintos gobiernos depositasen
en esta fuerza su simpatía, consolidándola primero,
implantándola en las colonias de Ultramar y desde 1874 hasta
1940 otorgándole el monopolio del orden público. Además,
su presencia en actividades humanitarias de todo tipo, culto al
honor y rigor en el desempeñó de su servicio, le granjearon
muy pronto el respeto y admiración del pueblo español,
que pasó a denominarla con el sobrenombre de Benemérita
(título que se hizo oficial a partir de la O.G. de 4 de octubre
de 1929).
Ahumada diseñó la distribución
de sus hombres en doce tercios peninsulares y uno insular (a Canarias
no llegaría hasta julio de 1898). La expansión territorial
se produjo a través de etapas que abarcaron el ámbito
provincial (cubierto en 1846), de partido (1851) y municipal (ya
en el siglo XX), y partiendo del centro del Estado en grandes líneas
que seguían las vías de comunicación. Su unidad
básica es el Puesto y de ahí, en orden ascendente,
están las Líneas (suprimidas en la actualidad), Compañías,
Comandancias (unidad con rango provincial), Tercios y Zonas (éstas
a partir de la RO de 20 de mayo de 1926). De modo paralelo a la
expansión territorial se produjo un incremento progresivo
de los efectivos, que pasaron de los 3.250 en 1844 a más
de 19.000 a finales del siglo y a cerca de 70.000 en la actualidad.
La obra de Ahumada pronto daría los resultados
apetecidos, solo en los años iniciales 1846 y 1847, el número
de aprehensiones verificadas por el Cuerpo, ascendió a 40.093
maleantes (delincuentes de todo género: contrabandistas,
desertores, prófugos). El servicio era realizado bajo la
dependencia de las autoridades civiles, salvo en caso de guerra
o de grave peligro del orden público, en que lo hacía
obedeciendo a las autoridades del Ejército. La doble dependencia
de la Guardia Civil fue causa de conflictos de competencia desde
el momento mismo de su creación.
La reforma de 1 de julio de 1871 reforzó
la naturaleza castrense del Cuerpo y consolidó la Comandancia
como aliado intermedio entre la Dirección General y el Puesto,
en detrimento de los Tercios. Durante la I República se intentó
cambiar la dependencia dual por la exclusiva del Ministerio de la
Gobernación (Circular de 15-lV-1873), pero no sólo
no prosperó, sino que con la llegada de la Restauración
se produjo un reforzamiento de la Administración militar
que llevó a la Guardia Civil a integrarse por vez primera
en el Ejército (leyes de 29-XI-1878,19-VII-1889), lo que
ratificó el general Franco a poco de finalizar la Guerra
Civil (Ley de 15-3- 1940). Durante la II República la Guardia
Civil fue segregada del Ministerio de la Guerra, integrándose
en el Ministerio de la Gobernación. Al comenzar la guerra
civil, el Cuerpo fue convertido en Guardia Nacional Republicana
(Decreto de 30-8-1936).
Tras la contienda civil, la Guardia Civil absorbió
las funciones del Cuerpo de Carabineros (Ley de 15-3-1940), a la
vez que se fortalecía la influencia del Ejército con
la creación del Estado Mayor. Con la llegada de la democracia,
el Instituto fue dotado de un nuevo ordenamiento, acorde con la
Constitución (Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad de -2-1986).
El Cuerpo fue creado con la misión de proteger
a "las personas y propiedades dentro y fuera de las poblaciones"
y abarcó siempre todas las funciones relativas a la conservación
del orden público. A medida que su eficacia se iba poniendo
de manifiesto, se producía una progresiva asunción
de competencias: funciones de policía judicial, de policía
militar (no hubo campaña en España desde 1844 en que
no estuviesen presentes unidades de la Guardia Civil, a veces, como
en la Guerra Civil, con un papel destacado), de policía fiscal,
de beneficencia pública, de guardería rural (específicamente
asumida por Ley de 7 de julio de 1876).
El servicio lo realizaba por el innovador sistema
de "parejas", instituido en su famosa Cartilla y que eran
las encargadas de recorrer y vigilar la demarcación de su
Puesto a partir de un exhaustivo conocimiento del terreno y de sus
gentes.
También desde un primer momento la Guardia
Civil se dedicó a la vigilancia de los caminos, adaptando
su actuación a la evolución de los tiempos, tanto
que la masiva irrupción del automóvil en las carreteras
españolas exigió una respuesta organizativa que se
materializó con la creación de la Agrupación
de Tráfico en el año 1959, especialidad pionera de
muchas otras que hoy tiene este Cuerpo para la protección
y ayuda de población y medio ambiente.
A lo largo de su dilatada historia la Guardia
Civil ha prestado valiosos servicios en la lucha contra la delincuencia
en general y la delincuencia especializada, casi siempre con importantes
resultados. Así lo demuestra el hecho de haber acabado con
el bandolerismo del siglo XIX, el anarquismo de la mano negra, el
anarquismo urbano, y el haber cosechado notables éxitos contra
el terrorismo independentista de ETA, organización a la que
ha asestado numerosos golpes, como la desarticulación de
su cúpula en la localidad francesa de Bidart. Junto a esto,
la Guardia Civil presta en la actualidad importantes servicios en
misiones de paz en países donde la ONU recaba la presencia
española.
Después de 150 años de existencia,
la Guardia Civil constituye uno de los patrimonios más queridos
y estrechamente vinculados al pueblo español, que ha visto
reflejadas en su trayectoria gran parte de sus señas de identidad.
Es, además, una Institución que aspira a servir a
su ciudadanos desde la modernidad que demandan los nuevos tiempos,
pero a la que se le exige lo haga manteniendo intactas las tradicionales
virtudes que han adornado su trabajo cotidiano a lo largo de este
último siglo y medio.
|