ABUSO: (Físico, psíquico
o sexual): Es la realización de actos con la intención
de hacer daño a otra persona, ya sea en su cuerpo,
psique, (ideas pensamientos) o libertad sexual, sin que haya
consentimiento o que por su corta edad, (menos de trece años)
éste no sea válido, o siendo mayor (de trece
años) con consentimiento no libre. Existe una diferencia
entre abusoy agresión sexual, dado que en los abusos
no existe violencia o intimidación.
AGRESIÓN SEXUAL: Acto
de hacer daño, o intentarlo, a otra persona en su libertad
sexual, con violencia o intimidación (amenaza).
PEDOFILIA: Excitación y
placer sexual de un adulto (hombre o mujer) mediante su relación
con menores (niños, niñas y adolescentes). Las
conductas pueden ser sin contacto físico directo (exhibicionismo
o masturbación delante del menor) o conductas físicas
directas (besos, caricias masturbación del menor, etc.).
PROVOCACIÓN SEXUAL. Difundir,
vender o exhibir material pornográfico entre menores
de edad o incapaces.
ABLACIÓN DEL CLÍTORIS
EXPLOTACIÓN SEXUAL INFANTIL.
Una categoría de abuso sexual infantil en la que el
abusador persigue un beneficio económico y que engloba
la prostitución y la pornografía infantil.
Dentro de explotación sexual infantil, existen diferentes
modalidades a tener en cuenta:
PROSTITUCIÓN INFANTIL. Inducir,
favorecer o facilitar la prostitución de un menor
de edad o incapaz.
CORRUPCIÓN DE MENORES. Utilizar
a menores de edad o incapaces en espectáculos exhibicionistas
o pornográficos, tanto públicos como privados
o para elaborar cualquier clase de material pornográfico.
Incluido la difusión, venta o exhibición de
este tipo de material o su posesión con dichos fines.
MEDIDAS
LO QUE HAY QUE HACER
LO QUE NUNCA HAY
QUE HACER
Si
cree que su hijo ha sufrido abusos sexuales y no dice
nada, observe síntomas físicos y de comportamiento
como los siguientes:
Cambios extremos de comportamiento,
como pérdida del apetito, abundancia de llanto,
pesadillas miedo a la oscuridad, etc. Las pesadillas
se pueden dar ocasionalmente en muchos niños
y el miedo a la oscuridad también es frecuente.
Sin embargo, cuando aquellos son permanentes y este
se hace muy intenso pueden significar una llamada
de atención del grado de angustia del niño,
que no tiene por qué relacionarse necesariamente
con los abusos sexuales, pero que vale la pena explorar.
Retrocesos en el comportamiento,
como empezar de nuevo a orinarse en la cama o chuparse
el dedo.
En resumen, adoptar conductas
de niños de menor edad.
La expresión de algunos
aspectos de las actividades sexuales mantenida mediante
dibujos fantasías o juegos.
Rechazo con mucha vehemencia
de ir a la escuela.
Sentimiento de miedo a una persona
específica o a ser dejado en un lugar.
Muestra de una agresividad poco
común.
Autolesiones o accidentes frecuentes,
pudiendo incluso llegar a presentar conductas suicidas.
Ropa interior rota, manchada o
anormalmente sucia.
Sangre en la vagina o el recto,
dolor picor o inflamación en los genitales.
Padecimiento de alguna infección
vaginal.
(“SEXO
A LA FUERZA”, M Pérez Conchillo -1996)
Culpar
al niño del abuso. No hay que reñirle
o castigarle por lo sucedido. Se haya resistido o no,
lo importante es no responsabilizar al menor, incluso
en los casos en los que el agresor ha logrado que colabore.
Nunca hay que abordarle con preguntas como: “c
qué le dejaste hacerlo?”, “ qué
no me lo dijiste antes?”, “c qué
no dijiste no, huiste o luchaste”.
Negar que el abuso ha ocurrido
(“c seguro/a?”, “No es verdad, debe
ser un malentendido”, “No inventes esas
historias”). Todas estas expresiones indican al
niño que dudamos de la veracidad de su afírmación.
Expresar alarma delante del
niño. Las reacciones exageradas por las consecuencias
de la agresión pueden provocar que el niño
se retracte de sus afirmaciones.
Tratar al niño/a
de forma diferente No evitar tocarle, acariciarle, o
cambiar los hábitos en la forma de relacionarse
con el menor.