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La
Historia del Cuerpo esta llena de innumerables hechos, servicios,
anécdotas y curiosidades, que sobre todo, aquellas que están
lejos en el tiempo, pueden resultar desconocidas para los más
modernos, y para los veteranos, en algunos casos, haber quedado
olvidadas.
No cabe duda que de todas las peculiaridades que
pueda tener nuestro Cuerpo, la más característica,
al menos desde el punto de vista externo, es nuestro singular sombrero,
el "tricornio", por más que a nosotros,
a fuerza de verlo todos los días, nos parezca de lo más
normal.
Desde la fundación de la Guardia Civil,
y con el transcurso de los años, el sombrero ha ido sufriendo
variaciones, que realmente no han sido otras que la modificación
de las medidas. Esto desde luego, ha llevado consigo una tranformación
sustancial del aspecto, forma y material, respecto al primer modelo
aprobado.
El origen de este emblemático sombrero
de tres picos, característico de la Guardia Civil, hay que
buscarlo, cómo no, en el Duque de Ahumada, nuestro fundador;
fue su preocupación constante que aquel Cuerpo que estaba
creando, tuviera un uniforme con "aspecto severo, elegante,
vistoso, única forma de conseguir la representación
social que había de darse a sus componentes"; pero también
tuvo mucho que ver el General Narváez, el "Espadón
de Loja", a la sazón, Presidente del Gobierno. Y es
que el Duque de Ahumada le presentó en Barcelona unos maniquíes
con el uniforme que había diseñado, los cuales aceptó,
pero objetando que las fuerzas de infantería deberían
usar el mismo sombrero que las de caballería, es decir, el
sombrero denominado de tres picos o de medio queso.
Éste no es sino un sombrero de alas en
el que la posterior y anterior se doblan sobre la copa y se mantienen
recogidas mediante una cinta y un botón situado en la pala
anterior.
Para la infantería se había previsto
que utilizara la prenda de cabeza que solían usar las fuerzas
del ejército en aquel entonces, el morrión, una especie
de sombrero de copa (con forma de cono truncado) sin alas y con
visera, y que resultaba incómodo y poco elegante.
La Reina Isabel II respaldó la opinión
de Narváez, y en el primer real decreto sobre uniformidad,
de 15 de junio de 1844, se puede leer "... Su Majestad,
a su vista, se ha servido aprobar el primer proyecto, con la sola
diferencia de que los guardias de Infantería han de usar
el sombrero, como los de Caballería,..."
El diseño del uniforme del entonces nuevo
Cuerpo fue todo un acierto, como recogió la prensa del momento,
tras la presentación hecha en Madrid el 1 de septiembre de
1844:
"...Atraían las miradas del inmenso gentío
que se agolpaba a las calles de su tránsito, y con razón,
pues su continente militar, y el uniforme, serio, verdaderamente
español que ostentaban infantes y ginetes (sic), debían
naturalmente agradar a cuantos presenciaban el desfile".
(Periódico "EL CASTELLANO", Madrid, del 3 deseptiembre
de 1844).
"Han entrado en esta corte un batallón y un escuadrón
de la Guardia Civil vistosamente uniformados..."
(Periódico "EL TIEMPO", Madrid, del 3 de setiembre
de 1844).
Este profundo desvelo del Duque de Ahumada por
el aspecto exterior y estado de policía del personal del
Cuerpo, se puso nuevamente de manifiesto cuando, a los pocos días
de su segundo nombramiento como Inspecto General de la Guardia Civil,
en octubre de 1856, mediante una circular, recuerda la necesidad
de usar un sombreo con las medidas reglamentarias (dadas en pulgadas
y líneas, al no ser reglamentario, todavía, el sistema
métrico decimal).
Es
en 1860, siendo inspector General el Teniente Gneral Hoyos, cuando
el "tricornio" empieza a evolucionar hacia el actual formato;
en una circular de 18 de mayo de 1860, refiriéndose a esta
prenda de cabeza, además de apelar a la "perfecta igualdad
que ha de haber en todo el Cuerpo", dice que "debe reformarse
agún tanto reduciéndolo a las medidas siguientes...".
En esas nuevas dimensiones, todavía en pulgadas, empieza
a reducirse la pala anterior, con lo que su aspecto comienza a ser
similar al actual (la pala posterior debería tener ocho pulgadas,
mientras que la delantera se reducía a seis).
En 1866 el tricornio ya tiene la forma de hoy
en día, pero de mucho mayor tamaño; con el paso de
los años, estas dimensiones se van reduciendo paulatinamente.
Para comprobarlo, basta con comparar la altura de la pala posterior
y anterior reglamentada en aquel año, con la de la Cartilla
de Uniformidad de 1922 y con la estipuladas actualmente en Orden
Ministerial de 1989.
Tal y como se ha descrito, de forma resumida,
es como el tricornio ha evolucionado desde aquel sombrero de medio
queso hasta la actual prenda de cabez del Cuerpo, pero ¿cómo
y por qué ha evolucionado el material del que estaba hecho?
Originalmente era de fieltro, lo que, lógicamente,
hacía que se ensuciara con facilidad,resultando difícil
mantener su buena presencia y, por ende, caro por su continua necesidad
de reposición. Es por ello que se reglamentó el uso
de "fundas". La más corriente era de hule negro,
siendo utilizada en verano otra de tela de color blanco, con visera
y cogotera.
Son muchas las disposiciones que regulan el uso
de estas fundas, que no eran de exclusivo uso de la Guardia Civil,
sino que fueron declaradas reglamentarias en todas las armas e instituos
del Ejército por Real Orden de 22 de noviembre de 1876.
No
obstante lo anterior, ya mucho antes eran reglamentarias en la Guardia
Civi, estando recogidos ambos tipos en las "Instrucciones para
la Uniformidad de la Guardia Civil" publicadas en 1866 ( y
que no era sino una recopilación de la dispersa normativa
existente hasta el momento). Su empleo, que lógicamente fue
variando con el paso de los años, se puede resumir diciendo
que se utilizaban para el servicio en despoblado y carretera aunque
también se autorizaba a usar la de hule en el Uniforme de
Diario de población si llovía o nevaba; en verano
se utilizaba la de tela y en invierno la de hule.
Con e l paso de los años se fue generalizando
el uso de la funda de hule, de manera que a partir de 1899 se autorizó
el empleo de un sombreo hecho de cartón y de tela (posteriormente
también de corcho) para cuando se usara la funda de hule,
reservando el de fieltro para cuendo hubiera que ir sin ella.
Este "truco" se mantuvo en el Reglamento
de Uniformidad de 1922: "Se autoriza para los actos que se
dirán en esta cartilla el uso del sombrero de corcho o cartón,
de las mismas dimensiones que el de fieltro, con funda de hule,
llevando aquél un botón en el sitio correspondiente
a la presilla".
Sin embargo, en esta Cartilla, se cambió
la funda de lienzo blanco por la de color gris-verdoso, también
con cogotera y visera, prenda que seguro que alguno de los lectores
no sólo recordarán sino que habrán usado, ya
que se ha mantenido hasta hace muy poco tiempo.
Todavía la Orden de 20 de julio de 1989
(publicada en el BOGC núm. 20 de 20 de julio ) mantiene como
partes del "tricornio", entre otras, la armadura y el
forro exterior: la armadura está hecha de corcho, lleva cosida
en la parte central de la banda un botón (el "bulto",
y que tiene su origen en el botón para la presilla del sombrero
de medio queso, referido anteriormente) y está recubierta,
de forma tirante y sin arrugas (no como las primitivas fundas) por
el forro exterior de charol (ya no es de hule), que queda sujeto
y cerrado por cuatro pequeños botones que hay debajo las
palas laterales.
Es decir, que lo que empezó siendo una
solución práctica, un "apaño" hecho
por ahorro y con vistas a preservar esta emblemática prenda,
terminó siendo su material fundamental: el charol de nuestro
"tricornio".
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